La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa ha registrado en el Ayuntamiento de Maranchón 154 firmas de vecinos de Turmiel para frenar cinco macrogranjas avícolas de la multinacional Aviagen. La organización subraya que los apoyos representan a la práctica totalidad de los residentes y usuarios habituales de la pedanía, donde se ubicarían directamente dos de estas grandes explotaciones. Este frente común evidencia un rechazo social mayoritario al macroproyecto por parte de las personas que habitan directamente el territorio afectado.
Impacto en el modelo rural
Los firmantes denuncian que este modelo de producción intensiva resulta incompatible con el desarrollo rural tradicional de la comarca y la provincia. Además, han trasladado a la administración local su profunda preocupación por el severo impacto que las instalaciones causarán sobre el medio ambiente, el paisaje y su propia calidad de vida. Para frenar definitivamente la iniciativa, la recogida de firmas se integrará en una estrategia más amplia que incluirá acciones legales en curso y nuevas iniciativas de movilización ciudadana.
El conflicto desde 2025
Esta entrega de firmas da continuidad a la fuerte contestación social que el macroproyecto despertó en la provincia de Guadalajara a mediados del año pasado. En el verano de 2025, los colectivos vecinales ya denunciaron mediante la campaña «12 días / 12 razones» que el complejo criaría 600.000 aves al año, consumiendo más de 23.000 metros cúbicos de agua y generando 900 toneladas de gallinaza. Durante aquellas primeras protestas en la comarca de Maranchón, los habitantes también criticaron la opacidad del procedimiento y la fragmentación artificial de los expedientes para facilitar la autorización ambiental del proyecto.
Hartazgo en la región
La oposición vecinal a la multinacional Aviagen entronca de lleno con el descontento generalizado que viven las áreas despobladas en las provincias cercanas. A finales de marzo de 2026, decenas de pueblos de Guadalajara y Cuenca protagonizaron protestas conjuntas bajo el lema «campanadas contra el abandono», alzando la voz contra la conversión de sus municipios en zonas de sacrificio para macrogranjas y macroproyectos especulativos. Esta resistencia ciudadana exige de manera coordinada que se prioricen los intereses y la protección de la población local frente a las grandes instalaciones de ganadería industrial.
