Cáritas Diocesana de Sigüenza-Guadalajara consiguió durante 2025 que 130 personas en situación de vulnerabilidad lograran un contrato de trabajo en la provincia. Este hito es el resultado directo de su programa de Empleo y Economía Social, mediante el cual la entidad acompañó a 492 ciudadanos tras movilizar una inversión total de 928.015,49 euros. La intervención se ha articulado tanto en los principales núcleos del Corredor del Henares —con atención en Guadalajara capital, Azuqueca de Henares, Marchamalo y Yunquera— como en la zona rural despoblada de Molina de Aragón.
El propósito de este programa es frenar la exclusión en un mercado laboral marcado por la precariedad y la temporalidad. Los datos del último ejercicio dibujan un perfil muy definido del usuario que busca ayuda: el 70% son mujeres, un 30% supera los 45 años de edad y la mayoría carece de estudios superiores o pertenece a países extracomunitarios. Son vecinos que se topan con muros diarios como la brecha digital, la falta de experiencia, problemas severos de conciliación y barreras con el idioma.
Para romper este círculo, la estrategia se ha centrado en la capacitación práctica adaptada al tejido empresarial local. Entre las acciones desarrolladas destacan la financiación de 30 carnets de carretillero, 10 de conducir y 4 de manipulador de alimentos, licencias clave para acceder a la industria de la provincia. Además, se han impulsado formaciones en el propio puesto de trabajo para oficios como mecánicos, electricistas, auxiliares administrativos o personal de supermercado en las secciones de frescos.
Evolución y contexto
El archivo histórico de liberaldecastilla.com refleja cómo la exclusión laboral en nuestra provincia ha ido mutando durante el último año. A lo largo de los meses anteriores, hemos documentado las crecientes dificultades que enfrenta el colectivo de mujeres mayores de 45 años en el entorno de Guadalajara, así como la paradoja de un Corredor del Henares que demanda perfiles logísticos mientras una parte de la población local queda al margen por falta de titulación específica.
La memoria que Cáritas presenta ahora demuestra una evolución clara para atajar este problema crónico: el salto del mero asistencialismo a la economía social. El ejemplo más evidente de esta consolidación es «Reciclamoda», la empresa de inserción textil de la diócesis que, dando continuidad a los esfuerzos que ya reportamos en años previos, ha logrado emplear a 15 personas durante 2025 en sus dos líneas de negocio. Con este modelo, basado en conectar las ayudas directas con prácticas no laborales en empresas reales, el gasto se convierte en una inversión que devuelve a estos vecinos su autonomía, su autoestima y su papel activo en la economía de la provincia.
