El diálogo social y la gestión de recursos humanos vuelven a ser una prioridad para el tejido empresarial de la provincia. CEOE-CEPYME Guadalajara inauguró el pasado 1 de junio en el Centro de Nuevas Empresas la séptima edición de su Programa de Expertos en Negociación Colectiva. Esta iniciativa, impulsada de la mano de CECAM, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, el Ministerio de Trabajo y la Universidad Camilo José Cela, busca modernizar las herramientas de relaciones laborales en la región.
La formación arrancó con una sesión presencial centrada en uno de los grandes retos actuales: la captación y retención de talento. Antonio Robles, experto en estrategia empresarial y profesor universitario, dirigió esta primera jornada. Durante su intervención, los asistentes analizaron las diferencias entre la simple selección de personal y la verdadera atracción de profesionales. También se debatió sobre el papel fundamental que juega el liderazgo y el factor humano para garantizar la competitividad de las organizaciones locales.
Tras este encuentro inicial en la capital alcarreña, el programa adopta un formato de teleformación que se extenderá hasta el próximo 10 de julio. En total, los participantes completarán 73 horas lectivas dirigidas a fortalecer los procesos de negociación en el entorno laboral de la provincia.
Evolución del mercado laboral
Esta nueva edición del programa formativo responde a una necesidad estructural que ha cobrado fuerza en los últimos meses. Si repasamos el archivo de Liberal de Castilla del último año, el tejido industrial de Guadalajara ya advertía a finales de 2025 sobre las crecientes dificultades para encontrar y estabilizar mano de obra cualificada en sectores estratégicos de la provincia.
La estrategia de la patronal muestra una clara evolución gracias a esta iniciativa. Mientras que en los últimos meses los esfuerzos se centraban en la urgencia de cubrir vacantes y actualizar los convenios colectivos, el enfoque actual aborda el problema desde la raíz. La formación de este año demuestra que las empresas locales han comprendido que la retención no solo depende de las condiciones del convenio, sino de aplicar técnicas avanzadas de liderazgo que eviten la fuga de profesionales hacia otras regiones.
