La fragua vuelve a hablar. Del 2 al 23 de junio, el Teatro Buero Vallejo acoge FERRUM PLAUDIT, la exposición anual de la Escuela Municipal de Forja con la que los alumnos ponen el broche de oro al curso 2025-2026. Más de cincuenta piezas —auténticas obras de arte nacidas al calor del fuego y bajo los golpes del martillo— ocuparán las salas del teatro para demostrar que el metal, bien trabajado, tiene mucho que decir.
Ferrum plaudit cum pulsum mallei audit. El hierro aplaude cuando escucha los golpes del martillo. Esta es la premisa que da título y sentido a la muestra que cada año reúne los trabajos de los usuarios de la escuela, una selección variada y siempre viva de técnicas y materiales que refleja tanto la tradición más arraigada del oficio como su proyección hacia formas artísticas contemporáneas.
La exposición ofrece un recorrido por dos grandes registros creativos. Por un lado, las obras de forja tradicional, casi desaparecidas del uso cotidiano pero esenciales como patrimonio cultural vivo; por otro, piezas de corte más vanguardista en las que la forja se revela como herramienta plenamente válida para la expresión artística. El resultado es un diálogo entre el pasado y el presente del trabajo del metal, entre el oficio y la creatividad.
Detrás de cada pieza está la labor del monitor Ángel de Diego, impulsor de una escuela que acumula ya más de cuarenta y tres años de historia. Desde sus inicios, la Escuela Municipal de Forja ha sabido mantener vivo el tradicional oficio de la herrería, ampliando progresivamente su horizonte: de los enseres ornamentales a la escultura contemporánea, del aprendizaje técnico a la libre expresión de las ideas a través del metal. En este taller, las manos y la imaginación trabajan al mismo ritmo que el yunque.
Todo ello es posible gracias al compromiso de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara, que a través de su apoyo continuado a las escuelas municipales garantiza que iniciativas como esta sigan siendo accesibles para todos los ciudadanos. La apuesta del consistorio por la formación cultural y artística es la que permite, año tras año, que oficios con siglos de historia como la forja no solo sobrevivan, sino que florezcan y se renueven con cada nueva generación de alumnos.
FERRUM PLAUDIT es, en definitiva, mucho más que una exposición de fin de curso. Es la prueba de que el hierro, cuando encuentra artesanos comprometidos y una institución que los respalda, no solo obedece: aplaude.
