
La ciudadanía de la provincia no debe aceptar la fatalidad de que sigan dirigiendo sus destinos unos políticos profesionales sin proyectos de futuro, que la llevan a la ruina. Es indispensable que las gentes de esta provincia recuperen el papel de protagonistas que pueden y deben tener. Las elecciones son importantes, aunque no existan leyes que obliguen a los cargos públicos a cumplir las promesas por las que fueron elegidos. Votar es clave para impedir que el Alcalde de Cuenca ponga la capital al servicio de la Junta de Castilla-La Mancha, para que promueva el saqueo de la provincia. El argumento decisivo para dudar de la idoneidad de Darío Dolz como alcalde de Cuenca, es que estando a punto de finalizar su mandato, cometió la ignominia de responsabilizar al colectivo de trabajadores municipales de la “ineficacia” del Ayuntamiento. Después de cuatro años como teniente de Alcalde y otros cuatro como Alcalde, Darío Dolz ha dado muestras de una incapacidad adiestrada, para regir los destinos de la capital. En los cuatro años de Alcalde, los proyectos del ascensor para el casco antiguo, del centro de congresos con hotel y del hospital finalizado en 2022, han quedado en agua de borrajas. Para conmemorar el veinticinco aniversario de Cuenca Ciudad Patrimonio, consiguió con su negligencia que se hundiera la calle Canónigos. No obstante, Dolz pasará a la historia por haber sido el único Alcalde de la línea Aranjuez-Cuenca-Valencia, que firmó el protocolo propuesto por la Agencia de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), y colabora con la Junta de Castilla-La Mancha y la Diputación de Cuenca en desmantelar el ferrocarril, yendo en contra del acuerdo unánime del Pleno del Ayuntamiento de Cuenca del año 2020, en el que se solicitaba al Ministerio el mantenimiento del tren, como eje vertebrador y dinamizador de la provincia de Cuenca.
Opinión de Fernando Casas Mínguez
