Este artículo reflexiona sobre si el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana clausuró la línea de ferrocarril Aranjuez-Cuenca-Valencia respetando las leyes. A continuación, especula sobre las pretensiones de los que colaboraron en la estrategia del Ministerio de Transportes.

Hablar de pretensiones, es aventurado. Quizá el presidente de la Junta, García-Page, apoyó al Gobierno central, en perjuicio de Cuenca, porque las prioridades del gobierno regional están en las provincias con más población, donde tiene el caladero de votos. De ahí que la Junta haya optado, porque el transporte de mercancías por ferrocarril sea a través de Alcázar de San Juan y Albacete, dejando fuera a Cuenca. Un aliciente perverso, para apoyar al Ministerio en la estrategia de que ADIF no modernice la línea, es que, paradójicamente, colaborando con el cierre del ferrocarril la Junta recibe más fondos europeos para distribuir entre las empresas, en un año electoral. Considerando que los plenos de la Diputación y el Ayuntamiento de Cuenca aprobaron, por unanimidad, la renovación del ferrocarril ¿por qué sus representantes colaboran con la estrategia del Ministerio? Todo apunta a que sus responsables (Chana y Dolz) quieren vivir de la política, y en vez de atender el sentir de la ciudadanía han optado por seguir las consignas que les dan sus jefes desde Toledo (disciplina de partido). Por último, está la CEOE-CEPYME de Cuenca, ¿por qué presiona a todos los partidos, para que supriman la línea de ferrocarril Aranjuez-Cuenca-Valencia? Porque en el programa de quienes mandan en la entidad, acabar con el tren es una prioridad. En primer lugar, porque los empresarios de la provincia están ansiosos por hacer su negocio, a costa de los terrenos públicos (lo que se denomina «integración urbana de los suelos ferroviarios desafectados»). Además, porque la CEOE-CEPYME no tiene el más mínimo interés en la renovación del tren convencional que beneficia a pueblos despoblados. Así que la organización empresarial prefiere que el Ministerio subvencione la modernización del transporte por carretera, con cientos de millones de los fondos europeos, en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.
Pues bien, para manifestar nuestro rechazo a una manera de hacer política que no respeta la Constitución ni las leyes, ignora los derechos de la población rural y entiende por política ganar cuantos más votos mejor y hacer negocio (o viceversa), celebraremos el plante vigésimo sexto, el próximo martes día 14 de febrero, a las 18.00 horas en la luminosa estación de Cuenca.
Por Fernando Casas Mínguez
