Hace unos días, el presidente de la Junta de Castilla-La Mancha se refirió a la despoblación, como si se tratara de un fenómeno natural, un huracán. El ambiguo discurso de García-Page sobre los estragos de la despoblación, podría contribuir a sembrar confusión. Como servidor público, el presidente del ejecutivo regional debería saber, que lo que verdaderamente causa estragos, lo que provoca destrucción, no es tanto la despoblación en sí, como la política del gobierno en las zonas despobladas. En efecto, es el gobierno regional, mediante sus actuaciones, no interviniendo o impidiendo que tengan lugar inversiones contundentes de recursos, el que crea las condiciones de posibilidad para favorecer avances o provocar retrocesos, en las zonas despobladas,

A la vista de lo expuesto, las preguntas que la ciudadanía de Cuenca nunca se debería dejar de formular son ¿por qué la Junta no tiene interés en modernizar el ferrocarril Madrid- Cuenca-Valencia, con paradas en numerosos núcleos rurales y esencial para fijar población? ¿por qué no invierte en Cuenca los fondos europeos que la corresponden, como despoblada y desfavorecida ?
Es probable, que el gobierno regional solo piense en términos de poder, en atrapar cuantos más votos mejor en las elecciones, y por eso se dedica a las zonas que son caladeros de votos importantes. Como desde esta perspectiva, Cuenca despoblada tiene escaso interés, el gobierno regional participa activamente en desmantelar el tren, no invierte fondos europeos para su renovaciòn, ni se le ocurre poner en marcha esos maravillosos planteamientos de ayudas (cientos de millones de euros) y avales (más de 1.400 millones para apalancar la deuda privada), con el propósito de favorecer inversiones públicas y privadas dirigidas a la modernización de la línea de ferrocarril. (Dicho entre paréntesis, estas ayudas y avales las proyecta realizar la Junta, en las zonas de expansión limítrofes con Madrid, en las que se dice que el «mercado no funciona normal»).
A la vista de lo expuesto, si queremos contener los estragos por el desmantelamiento del ferrocarril, la movilización ciudadana es indispensable. Por este motivo, hay que promover la cultura democrática y participativa, que lucha sin miedo y con alegría en defensa del tren como servicio público. Con este fin, se celebrará el último plante del trimestre (el trigésimo segundo), a las seis de la tarde en la plaza de España de Cuenca (frente a subdelegación del gobierno), el próximo martes 28 de marzo del 2023.
Opinión de Fernando Casas Mínguez
