En más de nueve mil millones de euros se puede estimar el valor aproximado de la línea Aranjuez-Cuenca-Valencia, que el Administrador de infraestructuras ferroviarias (ADIF), el presidente de Castilla-La Mancha, García-Page, y el alcalde de Cuenca, Dolz, se proponen destruir. La información difundida de que su valor es 1.000 millones de euros, no parece correcta. Para calibrar el precio, es aconsejable examinar las inversiones realizadas y pendientes de efectuar, por quienes proyectan una nueva línea férrea. Por ejemplo, consultando los datos sobre el futuro ferrocarril de Gran Canaria.

No es fácil entender que responsables del PSOE ejecuten esta política de despojo del patrimonio social, cultural, político y económico, en perjuicio de las personas que residen en los pueblos de una zona despoblada. Sobre todo, no se comprende que su actuación antidemocrática la emprendan contra la provincia más desfavorecida; a no ser que el gobierno regional quiera aprovechar la despoblación y pobreza de Cuenca para conseguir más fondos europeos, que luego distribuye entre las otras provincias de Castilla-La Mancha. Contra esta brutal destrucción del servicio público de ferrocarril, constituye una obligación cívica protestar, exigiendo al PSOE de García-Page que acabe con su política inspirada en el lema “para que ganen las otras provincias, Cuenca siempre debe perder”. En defensa de la dignidad de la provincia y del derecho a tener derechos de la ciudadanía conquense, tendrá lugar el plante trigésimo sexto, el día 2 de mayo a las 18.00 horas en la plaza de España de Cuenca.
Opinión de Fernando Casas Mínguez
