El Ministerio de Transición Ecológica ha desestimado la construcción de dos parques fotovoltaicos y uno eólico en la provincia de Guadalajara. Se trata de las plantas fotovoltaicas GR Avutarda, en El Casar, y GR Sisón, en Usanos, pedanía de Guadalajara, ambos proyectos se ubicaban en La Campiña, en terrenos agrarios que son hábitat de numerosas aves esteparias y de rapaces, algunas en peligro de extinción. Tampoco ha autorizado el parque eólico de El Mochal, en El Olivar, y cuya línea de evacuación habría atravesado los términos municipales de Budia, San Andrés del Rey y El Olivar.

El despliegue de estos parques continúa implacable en Guadalajara. Hay que tener en cuenta también los más de 40 parques eólicos que ya están funcionando, ubicados principalmente en la Serranía y en el Señorío de Molina, muchas veces en terrenos protegidos por la Red Natura 2000.
Las megaplantas de producción de energía renovable está perjudicando a especies en peligro de extinción como el águila imperial o el águila perdicera, además de a aves esteparias protegidas como son la avutarda, el sisón, la ganga ortega y los aguiluchos cenizo, pálido y lagunero.
El propio Emiliano García-Page presume de que Castilla-La Mancha está 22 puntos por encima de la media nacional en producción de energía renovable, admitiendo que ya se produce toda la energía que necesita la comunidad autónoma y que, por tanto, el resto se destinará a la exportación a otras regiones e incluso a otros países, todo a costa de hacer de Guadalajara y el resto de provincias tierra de sacrificio para promover la rentabilidad de las grandes empresas eléctricas.
Para Ecologistas en Acción es inadmisible que se siga favoreciendo de manera tan descarada a estos megaproyectos, propiedad de los lobbies energéticos y de los fondos de inversión. Se está creando un enorme conflicto en el mundo rural por las malas prácticas de estas empresas y las expropiaciones forzosas de terrenos, con el objetivo de atraer a Castilla-La Mancha industrias depredadoras de energía y de agua como los grandes centros de datos informáticos o la fabricación de hidrógeno verde.
La asociación lamenta que se esté desperdiciando la oportunidad de promover el autoconsumo y las comunidades energéticas en nuestra provincia, que son las herramientas básicas para conseguir una verdadera transición energética justa y democrática en nuestros pueblos y comarcas.
