Un total de 31 personas han recibido la prestación de ayuda para morir en Castilla-La Mancha desde la entrada en vigor de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia en junio de 2021, según los datos de la Comisión de Garantías y Evaluación que supervisa todas las solicitudes registradas en la región, que ascienden a un total de 77 en estos tres años y medio. La situación de la eutanasia en Castilla-La Mancha es uno de los asuntos que se debatirán en la Jornada sobre Muerte Digna que la asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) organiza este viernes 29 de noviembre en el Palacio del Infantado de Guadalajara para celebrar los 40 años de la entidad con la participación de diversos especialistas. La entrada al acto es libre para toda la ciudadanía.

En la Jornada sobre Muerte Digna que acoge este viernes el Palacio del Infantado de Guadalajara desde las 17.00 horas se repasará la historia de la organización, se analizará la situación del derecho a la eutanasia en Castilla-La Mancha y se debatirá sobre la ayuda a morir a personas con problemas de salud mental. Para hablar de estos temas intervendrán especialistas como Fernando Marín, médico y vicepresidente de DMD; Ángel García Millán, presidente de la Comisión de Garantías y Evaluación de Castilla-La Mancha; Sandra Ropero, responsable de Humanización del Área Integrada de Guadalajara; Mariano Hernández Monsalve, doctor en medicina y especialista en psiquiatría, y la médica de familia Sonia Álvarez.
Hace 40 años, decenas de personas respondieron al llamamiento de un joven profesor de matemáticas, Miguel Ángel Lerma, para crear en España una asociación en defensa de la muerte digna similar a las que ya existían en otros países europeos. A pesar del rechazo inicial del Ministerio del Interior, que se negaba a inscribir a la nueva organización en el registro de asociaciones, finalmente se logró el 13 de diciembre de 1984.
Cuatro décadas después, DMD cuenta con más de 8.000 personas socias comprometidas con el derecho a la muerte digna. El trabajo de la asociación y los testimonios de personas como Ramón Sampedro, que hicieron público su deseo de poder decidir el momento final de sus vidas, han logrado que la eutanasia tenga el apoyo de la mayoría de la población española y acabase convertida en un derecho para toda la ciudadanía en 2021 con la aprobación de la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia.

